LA CALETA DE FAMARA.
AÑO 1950
Francisco Hernández Delgado
En 1702
existían algunas construcciones de piedra seca en
La Caleta que eran utilizadas para guardar los barcos por
los habitantes de Soo y de Famara.
El hallazgo de restos de cerámica aborigen en esta
zona, confirma las noticias que suponían a Famara
junto con Zonzamas y Corral Hermoso, como los grandes poblados
aborígenes de Lanzarote.
Wödfel dice que "Famara" es un derivado de
"Fanagui", topónimo de Lanzarote, sin embargo
F. Navarro Artiles asegura que "Fanagui" es una
errata de "Famara"; y Carmen Díaz Alayón
dice que "Mara" (segmento de Famara) parece ser
el mismo que figura en los topónimos prehispánicos
palmeros: AUTINMARA y DUTINIMARA..
Posiblemente sobre las ruinas del antiguo poblado de Famara,
se construyó la huerta con su cortijo. Según
el padre Fray Luis de Quirós, los franciscanos llegados
con Juan de Bethencourt se instalaron en un lugar muy pobre,
a una legua del poblado llamado Famara, donde construyeron
un pequeño oratorio; y en 1416 se construía
la ermita de Nª Sra. De las Mercedes. Los franciscanos,
según el padre Provincial Buenaventura Davila, permanecieron
en Famara durante 33 años; sus medios de vida eran
las limosnas, la agricultura y la pesca.
En 1543 Sancho de Herrera
ponía en su testamento una cláusula que decía:
"Mando que se haga un monasterio de frailes dentro
de mi huerta de Famara....".
Famara aparece también en los escritos de Torriani
como un lugar donde hay algunos pozos de agua salobre.
En 1669, Famara aparece
junto a La Poceta como lugares con edificios; en ese mismo
año se le ponen puertas nuevas a la ermita de las
Mercedes, pero en 1724, el beneficiario de Nª Sra.
De Guadalupe de Teguise declara que está ruinosa
por los temporales.
En las sinodales del Obispo Davila y Cárdenas de
1735, al dar una relación de los pagos habitados
de La Villa de Teguise, cita entre otros a Famara.
Viera también la recoge entre los lugares y aldeas
de la jurisdicción de Teguise de 1774.
En 1783
aparece La Caleta como la playa de la que se extrae gran
cantidad de pescado, así se refleja en acuerdo del
Cabildo General, donde además se fijan los precios
del pescado:
"Pescado fresco la libra a siete cuartos corrientes
en la capital y en las playas a cinco", " La palometa
y jurela a cinco cuartos y en la playa a cuatro".
En 1841 el caballero
regidor D. Agustín Rojas denuncia los desordenes
que se están cometiendo por varios vecinos de esta
jurisdicción, y de fuera de ella, en el punto que
llaman de La Caleta, a consecuencia de concurrir a él
con el objeto de percibir las cebas que arroja al mar y
hacerla piedra, entrándose algunos hombres a coger
estas cebas armados de cuchillos o puñales y desnudos.
En 1841 Madoz al hablar
de Famara lo señala como un cortijo cuya producción
apenas puede satisfacer las necesidades de la familia que
lo habita, y que riegan varios árboles con algunos
sudadores (pequeños manantiales) existentes en la
zona.
El hecho de que el caballero regidor citara La Caleta como
"un punto" y no como aldea o pago, significa que
hasta esa fecha no existía ninguna construcción.
Aunque en 1850 y en la relación de aldeas y lugares
del distrito municipal de Teguise, si aparece La Poceta
con 10 habitantes, Famara con 6 y La Caleta con ninguno.
Unos 15 años después, Gregorio Tavío,
natural de Soo, construye con piedra y barro un almacén
en La Caleta de Famara, donde venía a pescar desde
hacía muchos años; era la primera construcción
del lugar, al lado de los pequeños corrales de piedra
seca. En ese almacén viviría años después
Feliciano Tavío.
En 1888 a la Caleta
llegan Francisco Morales León y Antonio Batista;
el primero construye su almacén en el lugar que luego
ocuparían Simón Morales, Luciano Betancort
y Francisco Morales; y el segundo hace su almacén
donde después viviera Juan Tavío.
Poco a poco llegan a La Caleta algunas familias de La Graciosa,
y en 1910 ya hay 25 vecinos. Se construye la ermita del
Sagrado Corazón de María.
En La Caleta nace el gran maestro constructor de timples,
Simón Morales.
El maestro albañil Juan Martín Armas , construye
para D. Luis Ramírez el extraño edificio de La Caleta
Famara, hoy propiedad de la Iglesia.
En 1937, La Caleta vivió
un suceso que estuvo a punto de convertirse en tragedia:
lo sufrió el pescador Nicolás Bernal Sosa
al caer al mar durante un gran temporal, pero ganó
la orilla de Famara después de luchar con las grandes
olas.
La Caleta tuvo barcos que le dieron fama en toda la isla,
como los nombradísimos San Francisco, San Juan y
El Consuelo.
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